PARÁ CON EL SHOPPING EMOCIONAL

Sabes a qué me refiero. ¿No? bueno, esos momentos en lo que que creés que realmente necesitás salir a comprarte algo porque no tenés qué ponerte para esa reunión o esa salida para el sábado a la noche. También esa situación en la que estás con un bajón anímico y no hay otra cosa que te consuele que salir , dar una vuelta a mirar ropa y conseguir algo que te quede pintado para levantar el auto estima.
Nos pasa o nos pasó a todas en algún momento y el problema se instala cuando sentimos que tenemos que mantener ese hábito cueste lo que cueste. Quemamos la tarjeta con cuotas y consumos. Pero tranquila, si te sentís identificada podemos trabajar juntas en mejorar o solucionarlo. ¿Qué tenés que hacer?

1.Llevá un control en números de cuánto gastás por mes en indumentaria
La clave es que puedas visualizar el número total que gastás por mes en ropa que no necesitás y puedas tomar conciencia de qué tan grave es la situación.

2.Tratá de tomarte un tiempo antes de efectivizar la compra

No se trata de justificar lo que querés sino de pasar ese momento de ansiedad que te genera hacer shopping. Seguramente una hora después, no vas a sentir que eso que te gustó tanto va a cambiarte la vida.

3.Las necesidades REALES son las que tenés que resolver

Y haber, cuando hablamos de reales, es cuando ese jean que usás para ir a trabajar todos los días ya no dá para más. Si tenés otros cincuenta que pueden reemplazarlo otra compra no es urgencia.

4.Ponete nuevas metas

Teniendo en cuenta el punto número uno vas a ver todo lo que gastas y que podrías estar invirtiendo en mudarte a un departamento más grande, en unas vacaciones más lindas o hacerle un upgrade a tu computadora que no da para más. La clave está en focalizarnos en lo que hace nuetsra vida más linda y positiva y, en la mayoría de las ocasiones, una blusa nueva no podrá resolverlo.

 

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