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DEMASIADO OCUPADA PARA SER “SOLO” INFL...

DEMASIADO OCUPADA PARA SER “SOLO” INFLUENCER

Hay algo que me rompe la cabeza. Me hace ruido. Y es que se supone que ser “influencers” hablando llanamente implica la capacidad de influir fuerte en las decisiones de las personas. Sobre todo en las de consumo.

Hoy se auto proclama influencer cualquiera. También cualquiera se tienta de poner la categoría de “figura pública” en redes sociales apenas suma un par de K’s. Es que los cientos, miles o millones que se esconden detrás de la palabra “followers” los/nos ponen en esa posición.  Followers que a veces son perfiles reales, a veces falsos, a veces de origen arábico o hasta ruso. Followers al fin. Seguidores.

Trabajar en comunicación digital y ser “influencer” significa que mucha gente te tiene que seguir. Cada vez más. El día que pases a Justin Bieber tocaste el cielo con las manos. Todo tiene un lado “B” y estoy usando muchas comillas. Entra en juego lo relativo.

Cada vez que voy a un lugar y me dicen influencer me dá cosa. Primero, porque siento que no pertenezco a esa caracterización de personaje en la red social. Segundo, porque siento que es una palabra que muchas veces tiene una carga superficial al nivel: me tomo fotos con pilcha a veces mia, a veces prestada a veces patrocinada y eso es todo lo que hago. Siento que todo queda en “medias Silvana pooooor supuesto”. Siento que no hay conexión real. Que de influencer poco y nada. Abrir una brecha en este camino de la comunicación digital es difícil. Y más cuando lo que intentás es decir más allá de lo linda que puede quedar una foto o lo bueno que está lo que te pusiste. Ahí vamos.

Pero les digo todo esto porque la verdad es que siempre fui más bloggera y decidí serlo en 2009 porque tenía miedo de no poder insertarme como profesional. No quería llegar al punto de recibirme y no tener trabajo. Tampoco quería llegar a un medio pidiendo una página para escribir teniendo el currículum vacío. Por ahí venía la mano. Por eso siempre bloggera me gustó más que lo de influenciar a la gente. Como si les metieras algo hasta por las narices. 

Me gusta que sean libres de leerme o no. De que puedan elegir y que también todo este universo que trato de construir apunte a algo más que construir un universo de imágenes bonitas. Que les cambie algo más que una decisión de consumo. Que en algún punto si hoy estaban medio bajón, me lean y se queden más tranquilas.

Me gusta opinar, me gusta decir, me gusta escribir y mostrar moda, ropa, tendencias desde un lugar en el que realmente me siento conectada. Siendo patrocinado o no pero siempre desde un lugar real. Como si la pulsión de escribir o de mostrar algo tenga que salir desde muy adentro mío o con una intención específica para poder hacerlo. Comunicarlo. Sino, no funciona.

El otro día me decían algunas chicas en Bloginlab que se ve poco y nada de mi vida personal en redes sociales. La verdad es que estoy ocupada para ser influencer desde el lugar en que lo hace la mayoría. En la diaria, la foto con el “feliz lunes, ¿qué hacen hoy?” no me sale. Y la consecuencia de ello es menos “followers” pero más calidad. Más vocación en poner de mí en todo lo que escribo, todo lo que hago. Acá y fuera de It Style.  Construir de forma sólida lleva tiempo. Paciencia.

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  1. Celeste

    17 noviembre

    Cuanta razón tenes. Cuanta “influencer figura publica” que miente, compra seguidores y trata mal a su público cuando no la llenan de palabras bonitas o disienten de su opinión. Creo que eso se combate con público más despabilado, agencias más sensatas y personas que trabajen en contenido de calidad, como el tuyo. Me desespera ver tantas cuentas buenisimas con pocos seguidores y tantas cuentas berretas cargadas de egocentrismo llenas de seguidores. Como le dije a una bloggera hace unos días, confió en que al fin de cuentas, el buen contenido prevalecerá. Besote!

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