FIDELIDAD

Por alguna razón, impuesta o no, se cree que el último mes del año y particularmente esos días que quedan entre el veinticuatro, venticinco y treinta y uno de diciembre son para hacer cuentas y ver que tan bien nos fue en los últimos trescientos sesenta y cinco días. Que esto no lo hice, que esto lo hice a medias, que esto si pude pero aquello no tanto. Nos rendimos cuentas a nosotras mismas como si fuera “el momento de la verdad”. Hay que analizar en detalle qué fue lo que pasó y si encontramos algo que no pudo concretarse nos ensañamos con eso. Creemos que fue un año pésimo.  Clavamos el cuchillo y lo retorcemos.

No sé muy bien de dónde viene eso de que tenemos que empezar a sacar balance fría y sistemáticamente todo lo que nos estuvo pasando. Hay años buenos, regulares, de los peores. A veces se debe a nuestro empeño, al azar, a un poco de mala suerte tal vez, a la buena fortuna, a que años de sequía pudieron haber dado sus sacrificios. Razones, múltiples y bastas como todas las explicaciones que le podemos encontrar. Cosas que suceden. 

Pero lo cierto es que si hay algo que a mí me gusta es dar vuelta la tortilla. Todos los inicios de nuevo año por tradición me compro una agenda y para bautizarla anoto en la primera hoja todo lo que quiero lograr. No importa si el año anterior lo cumplí o no, no importa si se acercan más a un deseo que a una posibilidad de concreción. Importa que estén. Bien presentes. Porque mirar hacia atrás a las detallistas como yo, y estoy segura que hay muchas de ustedes iguales, nos hace mal porque solo vemos lo que faltó. Los cinco para el peso. Entonces lo que mejor me resulta es tirar para adelante con nuevos desafíos, expectativas, empuje. Mucho empuje. 

Paradójicamente este año no tengo una lista de expectativas muy amplia, posiblemente porque 2017 fue un año en donde se cerraron ciclos que crecimiento que me llevaron años. Tal vez porque 2018 tiene una cuota de desconcierto, el devenir genera incertidumbre. Lo que sí se es que detrás de todo esto, FIDELIDAD es la palabra que florece cuando entre toda la maraña de pensamientos busco un poco de claridad. Esa palabra que se define como  (…) “Que es firme y constante en sus afectos, ideas y obligaciones y cumple con sus compromisos hacia alguien o algo” (…). Fidelidad en todos los sentidos y en todas sus partecitas. Me gusta ese concepto.

Fidelidad a mí misma, a mis sentimientos, a mi forma de ser, a mi profesión, a mis sueños, a mi cuerpo, a mi forma de sentir o relacionarme con los demás, a lo que me gusta decir o callar, a lo que me gusta y a lo que no. A lo que creo que es importante. A mi voz en todos los aspectos. A mi esencia. No quiero ni espero más que eso.

 

  1. Maria

    27 diciembre

    Muy bueno,nada como ser fiel a uno mismo!!!!Felices Fiestas!!!!!

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