¿ESTAMOS HIPER(DES)CONECTADOS?

POR LUCIA ALZARAN

 

En la actualidad, nuestros teléfonos pasaron de ser una herramienta de comunicación y/o de trabajo, a convertirse en una parte esencial de nuestras vidas. Compartimos nuestras actividades a través de fotos, boomerang o videos en vivo. Grabamos audios interminables para contar algo que nos sucedió en el día o matamos el aburrimiento en snapchat. Escribimos sobre nuestra cotidianeidad, nuestros sentimientos y pensamientos. Recibimos y mandamos mails con información importante: laboral, educativa o de recreación.

Cuántas veces al reunirnos con alguien, nos dicen: “Sí, dame un segundo. Contesto este mail y ya estoy con vos”. O en medio de una conversación, suena el teléfono de nuestro interlocutor y sostiene: “saludá que es una video llamada con fulanita, que está de vacaciones en …”.

También, postergamos nuestras comidas, ya que antes debemos (¿si?) capturar ese instante del plato en una fotografía y compartirlo. Es una afirmación, estamos hiper (des) conectados. Hiper conectados con amigos, familiares que viven lejos (y no tanto), parejas actuales (y exs), seguidores, compañeros de trabajo y hasta desconocidos.

Pero a la vez, desconectados de los otros, de ese encuentro humano sin que medieuna pantalla de por medio. Es entonces cuando me pregunto, qué lugar nos queda en este mundo
atravesado por teclados touch screen, para la interacción cara a cara; para escuchar con todos nuestros sentidos a otro que nos convoca, que nos invita a estar presentes. En definitiva, me pregunto, ¿qué lugar nos queda para el encuentro?.

Si bien es cierto que cuesta desconectarse de esta falsa idea de intimidad, de cuerpos pasados por filtros y muchas veces palabras vacías, nos invito a reconectarnos un momento. A dejar nuestra herramienta más moderna, para volver a usar aquella más esencial, ser humanos. Nos invito a leernos con la mirada, a escucharnos con toda nuestra atención disponible, a percibir nuestros tonos de voz y nuestras risas. A sentir un abrazo, una caricia o un beso.

Publiquemos videos, saquemos fotos, respondamos mails y mensajes, pero no nos perdamos en
ese otro mundo plano. Nos propongo entonces (también me incluyo), posponer ese mundo virtual por unas horas, para sumarnos a este instante compartido. Y vos, ¿te sumás a esta propuesta?

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